jueves, 13 de mayo de 2010

El otro día me encontré con Jonny;

Ya hacia años que no lo veía, desde bachiller, creo. Y ahora, que ya han pasado 15 años, no ha cambiado nada. Sigue igual de responsable y maduro. Me pareció verlo casado, (por el anillo) y supongo que tiene una familia feliz, con sus tres hijos perfectos.
Recuerdo que en colegio lo veíamos como el amigo de las matemáticas, el que siempre te ayudaba a resolver los problemas de cálculo, pero en cambio, odiaba las lenguas, y ellas le odiaban a él.
Estuve charlando con él, nos fuimos a una terracita y nos pedimos unas bravas y unas tapas de tortilla. Él, me explico que estaba trabajando en un laboratorio de genética y había echo ya unos cuantos descubrimientos favorables para la ciencia. – ¿Y que tal estas tu? – me preguntó. –Pues igual que antes, buscando la paz interior…- respondí. Jonny, me miro sorprendido y se echo a reír, con una sonrisa bien grande me dijo: - Tú, y tus movidas eh!- . En ese momento me vi envuelta de nada, rutina y tiempo perdido.
Siempre quise entender como la gente que consigue lo que quiere, su sueño, su camino propio, en cambio hay otra que no, será que algunos hemos pecado en algunas cosas, y Dios, no nos da nuestro querer…
Se puso a llover, así que entramos a dentro de la taberna. De fondo se oían los truenos muy lejanos y la lluvia que iba cayendo cada vez más fuerte... Ninguno de los dos quiso irse a casa, por que teníamos tanto de que hablar, que si no empezábamos ya, no nos daría tiempo de acabar.
Jonny cada vez parecía mas serio y maduro, y eso, me hizo entristecer, por que yo, seguía tan soñadora e inmadura. Quizás él y yo éramos polos opuestos, pero, congeniamos muy bien esas horas que pasamos juntos.
Ya eran las 21:00 pasadas cuando el ambiente del bar se iba animando, y eso no nos gustaba (a mí sí, pero para complacer…) así que me invitó a su casa, más bien dicho, mansión. Pagamos la cuenta y nos dirigimos a salir. El cielo seguía nublado y la lluvia caía con mucha potencia. –No tengo paraguas, así que creo que estamos en un buen problema…- me dijo. – Tranquilo, que yo tengo uno en el bolso- le respondí. Se rió y me dijo – Aun será verdad que en los bolsos de las mujeres hay de todo!-. Me hacia feliz saber que una persona tan diferente a mí me hiciera feliz. No se si era felicidad, pero me sentía segura.
Saqué el paraguas de mi bolso; lo abrí. Nos pusimos dentro del pequeño paraguas como pudimos, y finalmente, nos pusimos a caminar. Nos recorrimos casi todo paseo de gracia, hasta llegar a plaza Cataluña, donde estaba su casa-mansión.
Llegamos a un portal blanco, con detalles de arte románico. Parecía todo muy antiguo. Él vivía en el 4º B, para subir los pisos, lo hicimos en un ascensor. Llegamos a la puerta de su casa y Jonny se metió la mano en el bolsillo de su chaqueta, lo revolvió y saco un manojo de llaves, una de esas era enorme, la que usó para abrir la puerta. Cuando abrió cambió totalmente la temática del edificio. Era una casa muy moderna con los típicos muebles blancos y cuadradotes, que olían a Ikea, pero se veían de más buena calidad.
Él me hizo entrar.



El resto de la historia puedes inventártela tú. Yo escribiría mi final ideal pero puede, que para ti, no lo sea, así que dime que es para ti lo ideal. ¿Un sueño cumplido? ¿Un final fácil y feliz?

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